La Sexta estrena programa y con su análisis inauguramos este blog. El producto en cuestión es “Generación NI-NI” y se trata de un docu show en el que participan adolescentes que a primera vista y según los testimonios que se mostraron en el primer programa, parece conflictivos. Con total apariencia del consagrado “Gran Hermano” de Telecinco, los jóvenes pasarán una temporada recluidos en una casa en la que varias docenas de cámaras vigilarán sus movimientos. Pero este programa aporta ciertas novedades con respecto al Big Brother; cuenta con una sala en la que los padres de los chicos re van a reunir en momentos puntuales para ver, juzgar y analizar los movimientos de sus hijo ayudados por un equipo formado por dos psicólogos que les guiarán en la tarea de educar a sus hijos.
Como suele pasar en todos los productos audiovisuales de este tipo, los chicos están escogidos atendiendo a muchos factores, pero con la seguridad total de que nos van a dar mucho juego ya que desde el primer día se pudo a preciar las afinidades y recelos entre los habitantes de este peculiar reformatorio.
Antes hemos mencionado que hay dos psicólogos que van a ayudar a pos padres a analizar las actuaciones de sus hijos, pero su trabajo no termina ahí, van a convivir con los chicos dentro de la casa para ser una especie de tutores.
Es inquietante como poco, la temática de este nuevo programa por varios motivos. El primero de ello porque supone un residuo en lo que a sinergias de audiencia se refiere con los conflictivos acaecidos este verano en Pozuelos, Madrid, en los que un grupo numeroso de jóvenes alteraron el orden públicos mientras que hacían botellona. Si hacemos memoria, desde este acontecimiento fueron muchos los productos que se crearon para estigmatizar a la generación de jóvenes españoles de hoy día. Y este programa se sube a este carro, tarde, pero se sube. Generación NI-NI alimenta un estereotipo de juventud, que aunque real, no es el único y coloca a los menores de 25 años en una posición un poco complicada frente a la Opinión pública. Por otro lado en esta ocasión y casi siempre que que habla de adolescentes conflictivos, se les trata como si ellos fueran lo únicos “responsables” de su comportamiento y no tenemos que olvidar que todos somos fruto de una determinada educación que es impartida, por las amistades, centro educativos, pero sobre todo por los padres, lo cuales encuentran en sus hijos un claro reflejo de su trabajo como educadores. ¿No serán ellos los que necesitan un programa de reciclaje en lo que a materias educativas se refiere? Sin duda alguna y desde mi modesta opinión sería un tema más novedoso que el del programa que ocupa nuestro análisis.
Por otro lado, el formato huele a manido y trasnochado ya que son muchos programas que se le han adelantado a la Sexta con el mismo esquema (véase el consabido Gran Hermano y todas sus ediciones, Fama de Cuatro, la consagrada Operación Triunfo de TVE, y un largo etcétera); incluso la temática (chicos complicados recluidos en un reality) no es novedoso; Antena3 emitió el año pasado su exitoso “Curso del 63” con el que consiguió en su segunda entrega una cuota de pantalla que alcanzó 22,4% de share (4.166.000 tele espectadores).
Tendremos que esperar para ver cómo se le da a los pequeños retoños de la Sexta conseguir audiencia, pero podemos asegurar casi con toda certeza que si no encontramos una buena ración de “edredoning”, cabreos o maltrato psicológico como el que se dio en el mencionado programa de Antena3, esta generación de extraño nombre no va a levantar el 6,1 de cuota de pantalla con el que se tuvo que conformar en su primera edición del pasado sábado.
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